
Cuando la mente no se detiene
la ansiedad en cada rincón de mi vida
¡Hola! Soy Nadia, una estudiante de 4º de ESO.
Como bien dice el título, este blog trata de la ansiedad, y os preguntaréis el porqué. Pues bien, todo empieza en 1º de ESO: cambio de etapa, nuevas experiencias, situaciones desconocidas y un mundo nuevo por descubrir. Una etapa donde empiezas a tomar esas pequeñas decisiones con las que empezamos a definir quiénes somos o quiénes queremos ser.
En aquella época, lo único que quería era ser mayor, poder empezar a ser más independiente y tomar mis propias decisiones. A todos nos ha pasado, ¿no? Siempre intentamos adelantarnos en vez de vivir y disfrutar del presente. A medida que vas creciendo, lo único que quieres es volver a ser ese niño pequeño sin ningún tipo de preocupación.
Desde pequeña me han dicho que soy muy perfeccionista, aunque nunca he sabido si eso es un defecto o una virtud. Siempre quería tener todo bajo control, que todo estuviese perfecto. El problema empezó cuando esas ganas de querer hacerlo todo perfecto no daban margen al error. De forma gradual, mi perfeccionismo fue aumentando hasta que ya no era solo querer que todo estuviese perfecto, sino que comencé a autoexigirme demasiado. Tenía que sacar dieces en todo, tenía que ser buena en todo y, si no lo conseguía, me enfadaba conmigo misma y me frustraba. Todo esto con tan solo 7 años. ¿Cómo podía ser que una niña ya tuviese tal nivel de estrés? Cuando empecé a autoexigirme tanto, comencé a tener bloqueos mentales. Muchas veces, cuando no sabía hacer algo o no me quedaba como yo quería, llegaba a un punto de frustración tan alto que me bloqueaba. Empezaba a enfadarme y a decirme cosas negativas. Nadie conseguía sacarme de ese bucle. Lo peor de todo es que esa presión, esa necesidad de perfección, solo estaba en mi cabeza. Nadie me exigía ni la mitad de todo el peso que yo me cargaba encima. Mis profesores siempre le explicaban a mi madre que yo era demasiado autoexigente conmigo misma y que tenía un nivel de estrés muy alto para la edad que tenía. A pesar de los intentos de los profesores y mi familia, nunca he conseguido dejar de autoexigirme.
Los años seguían pasando y yo no paraba de seguir autoexigiéndome. Poco a poco íbamos creciendo y empezábamos a hacer "grupitos" de amigos, y fue ahí donde comenzó la segunda fuente que me provocaba tener estrés.
De pequeña, nunca llegué a sentir que encajaba realmente en un sitio. Sí que tenía muy buenas relaciones con mis compañeros, pero de alguna forma sentía que, si tuviesen la opción de elegir a otra persona en vez de a mí, sin duda escogerían a la otra persona. En ese momento no le daba mucha importancia porque no me importaba estar sola, aunque con el tiempo eso cambió. A raíz de esto y otro tipo de situaciones parecidas, empecé a acomplejarme y a tener miedos que con el tiempo no han hecho más que desarrollarse.
En la preadolescencia, los grupos ya estaban definidos y generalmente muy cerrados, es decir, que no dejaban a nadie entrar o incorporarse al grupo. Esto no hizo más que intensificar mi miedo. El hecho de saber que, si algún día te quedabas solo, no podrías incorporarte a un nuevo grupo me daba pánico. Pese a que de pequeña no me importaba estar sola, de alguna forma también le he tenido miedo. La diferencia es que, a veces, a mí me apetecía estar sola, pero me daba miedo que, cuando quisiese estar con gente, me quedase sola. Recuerdo que, cuando a veces mis padres se retrasaban un poco al venir a buscarme o los perdía de vista, me ponía a llorar pensando que me habían abandonado.
Volvamos a situarnos en 1º de ESO. A pesar de que desde pequeña ya había tenido momentos de estrés, este año fue sin duda cuando empecé a tenerlo constantemente. A partir de mis miedos y situaciones que no ayudaban, sin darme cuenta, comencé a tener la peor costumbre que podría haber adquirido: sobrepensar. No paraba, se me hacía imposible. Mi mente no era capaz de dejar de imaginar todos los peores escenarios posibles. Cada vez me agobiaba más, tenía más miedo y más estrés, hasta que llegó a ser rutina.
Mi vida era puro estrés y, como consecuencia, mi mente y mis miedos empezaron a controlarme en vez de yo a ellos. Cada vez estaba más cansada, mi mente no paraba de fijarse en cualquier mínimo detalle. Al estar pendiente de todas esas cosas, mi mente las relacionaba con todo tipo de peores escenarios que me podía imaginar. No podía dormir, me costaba mucho conciliar el sueño y, de repente, me despertaba por las noches con sustos. Mi estado emocional era muy inestable, estaba sensible y tenía cambios de humor muy drásticos. Fue ahí cuando me di cuenta de que no era normal. Algo me estaba pasando y tenía que hacer algo al respecto. Año tras año, todos mis miedos y mi estrés siguieron aumentando hasta el día de hoy.
Y hasta aquí mi historia: una larga y, desgraciadamente, duradera relación con el estrés. Posiblemente ahora te estés preguntando para qué te cuento todo esto. Pues bien, todo lo que te acabo de explicar es la razón por la que he hecho este blog. Al principio, cuando nos empezaron a explicar de qué iba a ir el trabajo y lo que tendríamos que hacer, aunque te parezca sorprendente, me estresé. Todo el mundo ya sabía de qué haría el trabajo y yo seguía ahí, empanada, dándole vueltas hasta que por fin (con ayuda de mis amigas) llegué a una conclusión.
Después de mucho tiempo, pensé: "¿Cuál es un tema que puedo investigar y que luego me sea útil?". De ahí surgió la idea del blog sobre la ansiedad. Siempre había estado interesada en el tema y me había leído alguna web, libro o entrevista, pero nunca me había puesto a investigar como tal. Además, también me ayudaría a decidir si la psicología era algo que me gustaba o no, ya que una de mis opciones de estudio es esa carrera.
Una vez tuve claro el tema, decidí que no solo iba a investigar cómo podría disminuir esta sintomatología, sino también aprender cuál era su origen y cómo se formaba.
Ahora que ya me conoces a mí, mi historia y el porqué de este tema tan específico, te contaré lo maravillosa, poderosa e inteligente que puede llegar a ser nuestra mente.
¿Cuál es el proceso por el que pasa nuestro cuerpo para que sintamos ansiedad?
“A menudo tenemos más miedo que dolor; y sufrimos más en la imaginación que en la realidad.”
- Séneca -
experiencias en la vida real
— LA ANSIEDAD EN DIFERENTES ÁMBITOS —
Ahora que ya entendéis un poco de dónde se genera y produce este estrés o ansiedad me gustaría explicaros como realmente se ve esto en la vida real. Todos hemos sentido estrés en algún momento de nuestras vidas, pero el impacto varía según el contexto.



